Por Qué los Berrinches de los Niños Pequeños Son Normales (Y Realmente Saludables): Lo Que Todo Padre Debería Saber


Si alguna vez te has preguntado si los colapsos de tu hijo son "normales", estás haciendo la pregunta correcta, y no estás solo/a. La respuesta corta es sí. Pero aquí está la parte que podría sorprenderte: los berrinches no solo son normales, en realidad son una señal de desarrollo saludable.
Este cambio de perspectiva puede cambiar todo sobre cómo experimentas esos momentos cuando tu niño pequeño está gritando en el piso de la cocina porque cortaste su pan de la manera equivocada.
Para estrategias prácticas paso a paso durante los berrinches, consulta nuestra guía completa de respuesta a berrinches. Este artículo se enfoca en entender por qué ocurren los berrinches y cuál es tu trabajo real durante ellos, que probablemente es diferente de lo que piensas.
La verdad central: Los berrinches significan que tu hijo tiene acceso a sus deseos
Aquí hay una perspectiva que puede cambiar fundamentalmente cómo ves los colapsos: un niño que tiene berrinches es un niño que todavía tiene acceso a sus deseos, necesidades y sentimientos.
Piensa en lo que un berrinche realmente representa. Tu hijo quiere algo, realmente, genuinamente lo quiere. Está decepcionado. Está frustrado. Está expresando esa decepción fuerte y físicamente porque aún no tiene la capacidad de desarrollo para manejar esos grandes sentimientos de maneras más "aceptables".
¿Preferirías tener un niño que nunca expresa decepción? ¿Un niño que aprende temprano a suprimir sus deseos y pretender que no le importa? Por supuesto que no.
El objetivo de criar a través de berrinches no es eliminar los sentimientos fuertes, es ayudar a tu hijo a aprender a manejarlos con el tiempo mientras preservas su capacidad de sentir profundamente.
Esta perspectiva está inspirada en el trabajo de la Dra. Becky Kennedy, psicóloga clínica y fundadora de Good Inside, cuyo enfoque respaldado por investigación ayuda a los padres a reformular los momentos desafiantes como oportunidades de conexión en lugar de problemas a resolver.
Reformulando los berrinches: Desregulación, no desobediencia
Uno de los cambios de mentalidad más poderosos que puedes hacer es entender lo que realmente está pasando durante un berrinche. Tu hijo no está:
- Siendo manipulador
- Tratando de controlarte
- Probando tus límites (a propósito)
- Haciéndote pasar un mal rato
Tu hijo está pasando por un momento difícil. Hay una diferencia profunda.
Un berrinche es un estado biológico de desregulación. El sistema nervioso de tu hijo se ha abrumado, y ha perdido acceso a su capacidad de pensar claramente, regular sus emociones o responder a la razón. Es como si su sistema de alarma interno se hubiera disparado, y todo lo demás se apagó.
Entender la ciencia detrás de los berrinches de niños pequeños puede hacer que esto tenga aún más sentido: su cerebro en desarrollo literalmente no puede controlar las emociones de la manera que pueden los cerebros adultos.
El volcán interior
Imagina un volcán que ha estado acumulando presión lentamente todo el día. Pequeñas cosas añaden calor: un desayuno decepcionante, un juguete que no funcionó, una transición que se sintió muy rápida, cansancio que se acumula, tal vez hambre que no pudieron articular.
Luego pasa algo aparentemente diminuto: les diste la taza azul en lugar de la roja, y el volcán erupciona.
¿Fue realmente por la taza? No. La taza fue solo la última gota de presión que excedió lo que su sistema podía contener. El colapso es proporcional a todo lo que se acumuló, no solo al desencadenante visible.
Por qué las cosas pequeñas desencadenan colapsos grandes
Esto nos lleva a una de las cosas más importantes de entender sobre los berrinches: el desencadenante casi nunca es el verdadero problema.
Tu hijo podría estar teniendo un colapso por:
- El color de plato "equivocado"
- Una galleta rota
- Su manga sintiéndose rara
- Que cantaste una canción diferente
- Un juguete que no funciona perfectamente
Pero lo que realmente está pasando es que han estado acumulando estrés, decepción y carga emocional durante el día (o semana), y han alcanzado su capacidad. Esa pequeña última gota liberó todo lo que habían estado conteniendo.
Por eso los berrinches a menudo ocurren:
- Al final del día (cansancio y estrés acumulado)
- Después de grandes transiciones (el esfuerzo de adaptarse agota recursos)
- Cuando han sido "buenos" todo el día en otro lugar (estaban aguantando)
- Durante saltos de desarrollo (demandas internas extra)
Para más sobre identificar estos patrones, nuestra guía de desencadenantes de berrinches en niños pequeños profundiza en causas comunes y prevención.
Tu verdadero trabajo durante los berrinches (es más simple de lo que piensas)
Aquí está el cambio de perspectiva que puede quitar una enorme presión de tus hombros: tu trabajo durante un berrinche no es terminar el berrinche.
Tu trabajo real son dos cosas:
- Mantenerte calmado/a
- Mantener a tu hijo seguro
Eso es todo.
No necesitas:
- Resolver el problema
- Dar una lección
- Explicar por qué no pueden tener la cosa
- Hacer que dejen de llorar
- Hacer que entiendan
- Razonarlos para que salgan
Nada de eso funciona durante la desregulación emocional de todas formas. Cuando el sistema nervioso de tu hijo está inundado, literalmente no puede acceder al razonamiento lógico. La corteza prefrontal, la región del cerebro responsable del pensamiento racional, se desconecta parcialmente durante estados emocionales intensos.
"Lo está pasando mal" vs. "Me lo está haciendo pasar mal"
Este mantra puede ser un salvavidas en momentos difíciles: "Mi hijo lo está pasando mal, no me lo está haciendo pasar mal a mí."
Cuando puedes sostener esta perspectiva, todo cambia. Cambias de ver a tu hijo como un oponente a verlo como un pequeño humano que está abrumado y necesita tu presencia calmada, no tu frustración, no tus soluciones, no tus sermones.
Prosperar vs. Sobrevivir: Saber en qué modo estás
Seamos honestos sobre algo: no todos los momentos de crianza van a ser hermosos. A veces estás en modo "prosperar": estás descansado/a, con recursos, y capaz de responder con paciencia y sintonía. Otras veces, estás en modo "sobrevivir": estás agotado/a, saturado/a de contacto o lidiando con tu propio estrés.
Ambos son reales. Ambos son válidos.
Aquí hay algo importante que a menudo queda sin decir: a veces no hay estrategia mágica. A veces tu hijo va a tener un berrinche y no hay nada que puedas hacer para mejorarlo en ese momento. Ninguna frase especial funcionará. Ninguna técnica lo acelerará. Y eso está bien.
En esos momentos, tu trabajo cambia de "ayudar" a algo aún más difícil: rendirse a lo que es. Estar presente sin tratar de arreglar. Sentarte con tu hijo en su dolor sin sentir que estás fallando porque no puedes detenerlo.
En días de supervivencia, tu objetivo podría ser simplemente pasar el berrinche sin empeorar las cosas. Eso es suficiente. No tienes que implementar estrategias perfectamente cada vez. No tienes que ser infinitamente paciente.
Y cuando estás en medio de un momento difícil, prueba este mantra interno: "Soy un buen padre/madre. Tengo un buen hijo/a. Estamos pasando por un momento difícil." Esta autocompasión no se trata de excusar nada, se trata de darte la gracia que necesitas para mantenerte presente en lugar de espiralar hacia la vergüenza o la frustración.
La clave es reconocer en qué modo estás y ajustar tus expectativas acordemente. Una respuesta de modo supervivencia que mantiene a todos seguros es un éxito.
Estrategias prácticas que realmente ayudan
Cuando tienes capacidad, aquí hay enfoques basados en evidencia que apoyan a tu hijo a través de los berrinches mientras preservas la conexión.
1. Narrar sin arreglar
Una de las cosas más poderosas que puedes hacer es simplemente describir lo que observas, sin tratar de cambiarlo. Habla lentamente y rítmicamente, casi como si estuvieras narrando un documental de naturaleza. El ritmo importa tanto como las palabras:
- "Estás muy molesto/a ahora mismo."
- "Tu cuerpo está teniendo sentimientos grandes."
- "Querías eso tanto, y no puedes tenerlo."
- "Nada se siente bien ahora mismo, ¿verdad?"
Después de narrar, puedes verificar con una simple confirmación: "¿Entendí bien?" Esto le muestra a tu hijo que realmente estás tratando de entenderlo, no solo siguiendo los movimientos.
Esto logra varias cosas: ayuda a tu hijo a sentirse visto, construye su vocabulario emocional, y te mantiene presente sin escalar. Para más frases que funcionan, ve nuestros scripts de comunicación para berrinches.
2. Las palabras mágicas: "Desearías"
Una frase particularmente poderosa: "Desearías que eso no hubiera pasado." o "Desearías poder tener eso."
Estas palabras validan el deseo sin negociar sobre la realidad. No estás de acuerdo en que deberían tener el dulce, estás reconociendo que desearían poder tenerlo.
- "Desearías que pudiéramos quedarnos en el parque para siempre."
- "Desearías que tu torre no se hubiera caído."
- "Desearías poder tener otra galleta."
3. Presencia sobre estrategias
A veces lo más útil es simplemente quedarte cerca mientras lloran. No necesitas tocarlos si te están empujando. No necesitas hablar constantemente. Solo necesitas estar presente y calmado/a.
Tu sistema nervioso regulado realmente ayuda a regular el de ellos. Esto se llama co-regulación, y es una de las formas principales en que los niños aprenden a manejar sus emociones: estando cerca de un adulto calmado que puede contener la intensidad con ellos.
4. Menos es más
Durante la intensidad máxima del berrinche, menos palabras son mejores. Mantén tu voz baja, tus oraciones cortas, y resiste el impulso de explicar o razonar. Las explicaciones largas durante la inundación emocional no llegan, a menudo empeoran las cosas.
Prueba:
- "Estoy aquí."
- "Estás a salvo."
- "Me quedaré contigo."
Cuando pierdes la compostura: El poder de la reparación
Aquí hay algo que necesita decirse: a veces perderás la compostura. Gritarás. Dirás cosas que desearías no haber dicho. Manejarás un berrinche de maneras que no coinciden con tus valores.
Esto no te hace mal padre o madre. Te hace humano/a.
Lo que más importa no es la prevención perfecta, es lo que pasa después. La reparación es una de las cosas más importantes que puedes modelar para tu hijo.
Cuando has perdido los estribos, vuelve más tarde (cuando todos estén calmados) y di algo como:
- "Me frustré mucho antes y levanté la voz. Eso no estuvo bien. Lo siento."
- "¿Recuerdas cuando mamá/papá gritó? Estaba abrumado/a, y desearía haberlo manejado diferente. Siento haberte asustado."
- "No quiero ser alguien que te grita cuando estoy molesto/a. Estoy trabajando en eso."
Esto le enseña a tu hijo que:
- Las relaciones pueden sobrevivir rupturas
- Es posible reconocer errores
- Los adultos también están aprendiendo a manejar sus emociones
- La conexión puede restaurarse después de momentos difíciles
Para una inmersión más profunda en esta habilidad crucial, ve nuestra guía completa sobre reparar la conexión después de perder la compostura.
Construyendo habilidades fuera de la tormenta
El mejor momento para ayudar a tu hijo a desarrollar habilidades de regulación emocional no es durante un berrinche. Es durante momentos calmados y conectados cuando su cerebro está completamente disponible para aprender.
Recolectando datos durante los berrinches
Mientras te mantienes calmado/a y mantienes a tu hijo seguro, también puedes observar:
- ¿Qué desencadenó esto? (El desencadenante superficial y posibles causas subyacentes)
- ¿Qué hora del día es? ¿Qué pasó antes?
- ¿Cómo está respondiendo su cuerpo?
- ¿Qué ayudó, aunque sea un poco?
- ¿Qué empeoró las cosas?
Esta información te ayuda a entender patrones e identificar qué habilidades trabajar durante momentos más calmados.
Enseñando a través del modelado
Los niños aprenden regulación emocional principalmente observándote. Cuando estás frustrado/a (a un nivel apropiado para modelar), narra en voz alta:
- "Me siento frustrado/a porque esto no está funcionando. Voy a tomar una respiración profunda."
- "Estoy decepcionado/a de que no podamos ir al parque. Es difícil cuando los planes cambian."
- "Noto que me estoy irritando. Voy a tomar un pequeño descanso."
Construyendo habilidades a través del juego
Los momentos calmados son perfectos para:
- Leer libros sobre emociones y usarlos como iniciadores de conversación
- Jugar "charadas de sentimientos" o usar tarjetas de emociones
- Practicar respiración profunda cuando no la necesitan (para que esté disponible cuando la necesiten)
- Representar escenarios con peluches experimentando sentimientos grandes
- Crear juntos un rincón de calma antes de que se necesite
Una técnica particularmente poderosa es el juego de fantasía con figuritas. Si tu hijo ha estado luchando con una situación específica, digamos, dejar el parque, puedes recrearla con juguetes durante un momento calmado:
Toma dos figuritas y actúa el escenario: "Este niñito está en el parque y se está divirtiendo TANTO. Y luego la mamá dice '¡Es hora de irnos!' ¡Y el niño está tan enojado! ¡Quería quedarse! ¡No quería irse!"
Deja que tu hijo te observe trabajando a través de los sentimientos con el personaje. Esto les da una manera segura, sin presión, de procesar las mismas emociones que experimentan, y les muestra cómo se ve moverse a través de la decepción.
Modelando tus propias luchas emocionales
Aquí hay algo que podría parecer contraintuitivo: una de las mejores maneras de ayudar a tu hijo con sentimientos grandes es dejarlos ver que tú tienes pequeñas luchas.
La próxima vez que te golpees el codo en el marco de la puerta o te lastimes el dedo del pie, en lugar de ignorarlo, intenta narrar tu experiencia: "¡Ay! Eso realmente dolió. Estoy frustrado/a de que eso pasó. Voy a tomar un respiro... está bien, me siento un poco mejor ahora."
¿Por qué importa esto? Cuando los niños ven que incluso los adultos tienen momentos de frustración, decepción e incomodidad física, y que los superamos, hace algo poderoso. Quita la vergüenza de la soledad. Tu hijo ya no siente que es el único que lucha, el único que tiene reacciones grandes a cosas pequeñas.
Este modelado funciona porque es auténtico. No estás creando escenarios artificiales, simplemente estás siendo transparente sobre los pequeños desafíos que ocurren naturalmente. Y al mostrarle a tu hijo que los sentimientos vienen y van, les estás enseñando que sus propias tormentas también pasarán.
Recuerda esto
Cuando estás en medio de un berrinche y no puedes recordar nada más, sostén esto: Tu presencia calmada es suficiente. No necesitas palabras perfectas, estrategias impecables o una solución. Solo necesitas estar ahí, regulado/a y seguro/a, mientras tu hijo atraviesa la tormenta.
Puntos clave
- ✅ Los berrinches son normales y saludables para el desarrollo — significan que tu hijo tiene acceso a deseos y sentimientos
- ✅ Los berrinches son desregulación, no desobediencia — tu hijo está pasando por un momento difícil, no te está dando uno difícil a ti
- ✅ El desencadenante rara vez es el verdadero problema — los colapsos reflejan estrés acumulado, no solo la causa visible
- ✅ Tu trabajo es mantenerte calmado/a y mantenerlos seguros — no terminar el berrinche o dar lecciones en el momento
- ✅ La presencia supera a las estrategias — tu sistema nervioso regulado ayuda a regular el de ellos
- ✅ La reparación importa más que la prevención — cuando pierdes la compostura, volver y disculparte enseña lecciones valiosas
- ✅ Construye habilidades en momentos calmados — practica regulación emocional cuando no la necesitan
- ✅ Esta fase pasará — los berrinches disminuyen naturalmente a medida que el desarrollo cerebral progresa
Tu hijo no está roto (y tú tampoco)
La próxima vez que tu niño pequeño tenga un colapso porque pelaste su plátano cuando quería pelarlo él/ella mismo/a, respira. Recuerda: esto es normal. Esto es saludable. Esto es tu hijo aprendiendo cómo tener sentimientos grandes en un mundo que les dará muchas razones para sentirse decepcionados.
Tu trabajo no es criar a un niño que nunca se molesta. Es criar a un niño que sabe que sus sentimientos son válidos, que es amado incluso cuando está luchando, y que puede aprender a navegar los momentos difíciles, contigo justo a su lado.
Este artículo fue inspirado por el trabajo de la Dra. Becky Kennedy y el enfoque Good Inside de crianza. Las perspectivas compartidas aquí representan principios basados en evidencia de la investigación del desarrollo infantil. Las experiencias individuales varían significativamente según el temperamento del niño, circunstancias familiares y factores de desarrollo. Siempre consulta con tu pediatra si tienes preocupaciones sobre el desarrollo emocional o patrones de comportamiento de tu hijo.
Asistente de Crianza IA 24/7
Obtén consejos instantáneos y personalizados con conocimiento de crianza curado por expertos. Chatea con tu coach de IA en cualquier momento y lugar.

¿Luchando con berrinches?
Obtén apoyo de coaching personalizado disponible 24/7. Tu coach de crianza entiende lo que estás pasando.
Prueba RootWise Gratis →Scripts Gratuitos para Berrinches
Ayuda a tu niño a manejar grandes emociones con estas estrategias y frases.
Preguntas Frecuentes
¿Necesitas apoyo personalizado?
El coach de IA de RootWise puede proporcionar estrategias personalizadas para tu situación específica, disponible 24/7 cuando más lo necesitas.
Conoce más sobre el Coaching con IA →

